| La Lucha Armada |
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Don Ignacio Gutiérrez, secundó el movimiento revolucionario en el estado y el día 19 de diciembre de 1910 se levantó en armas. «El primer objetivo de la campaña fue la cabecera municipal, Cárdenas., a donde deberían entrar las fuerzas revolucionarias el día 24.
Las avanzadas estuvieron a cargo del capitán Daniel Gavilla, que con 50 hombres emprendió camino hacia aquella plaza para cumplir las siguientes instrucciones: recoger armas y levantar más hombres por el camino esperar a Gutiérrez a tres kilómetros de la entrada, sitio donde éste los alcanzaría en la tarde del día señalado para el ataque».
Por una desobediencia del capitán Gavilla, los maderistas comenzaron el ataque antes de que
Gutiérrez llegara y este hecho les costó su primer gran derrota. No obstante, Gutiérrez no se amedrentó y reorganizando sus fuerzas decidió volver a emprender la lucha en abril de 1911. «Los objetivos inmediatos eran Huimanguillo y Cárdenas; en el camino ya con un contingente de
157 hombres, Gutiérrez llegó a Huimanguillo, donde el jefe político presentó una oposición débil con 15 hombres que pudo reunir. La escaramuza duró menos de dos horas, la revolución había comenzado a triunfar en Tabasco».
Posteriormente, cuando la revolución armada había concluido, los revolucionarios de la Chontalpa no aceptaron que la gubernatura estuviera ocupada por un revolucionario de los Ríos y comenzaron a suscitarse serias fricciones.
El gobernador Domínguez tuvo que renunciar a su cargo para ser sustituido por don Carlos Greene, uno de los jefes más renombrados de la Chontalpa. Esto sucedía el día 10 de octubre de
1914. Pocos días después se inauguraría la Convención de Aguascalientes: que a partir del día 10 del mes de octubre tuvo por escenario la ciudad de Aguascalientes, estuvieron como delegados tabasqueños los generales Ernesto Aguirre Colorado, que acudió personalmente; Don Adolfo de la Huerta en representación de Pedro C. Colorado y más tarde por el mayor José T. Cantú; Coronel Enrique F. Estrada en representación de Ramón Sosa Torres; el Coronel Valentín R. Flores Garza en representación de Isidro Cortés y Luis Felipe Domínguez, por el capitán Francisco Vela.
Con la Convención de Aguascalientes se esperaba solucionar los conflictos que aún subsistían entre las diversas facciones carrancistas, villistas y zapatistas que habían participado en la Revolución. Sin embargo, la Convención fracasó rotundamente ya que lejos de lograr unificar criterios hizo más severa aún la escisión entre: carrancistas por un lado, villistas y zapatistas unidos por el otro.
Los revolucionarios tabasqueños, como buena parte del país, se unieron a los carrancistas y se organizaron columnas para combatir a los villistas. Los combates continuaron durante todo el año de 1915 y hacia principios de 1916, el villismo había sido derrotado de manera que el gobierno comenzó finalmente a consolidarse. Hacía falta, sin embargo, establecer las bases constitucionales que habrían de regir el destino del país.
Don Venustiano Carranza publicó, el 21 de septiembre de 1916, la convocatoria para la elección de los diputados, que al formar parte del Congreso Constituyente, habrían de redactar la nueva Constitución. El día 10 de diciembre del mismo año comenzaron los trabajos y finalmente el 5 de febrero de 1917, se promulgó en Querétaro la nueva Constitución que 22 días más tarde fue jurada en nuestro estado.
Ahora bien, los conflictos entre las facciones no habían concluido en Tabasco. Las diferencias entre los revolucionarios de La Chontalpa y los de la región de los Ríos volvieron a manifestarse cuando, en julio de 1918, se convocó a elecciones para gobernador y diputados locales. Surgieron entonces dos partidos: el Liberal Constitucionalista conocido también como partido azul, apoyado por la región de los Ríos; y el Partido Radical o partido rojo apoyado por la Chontalpa.
El azul postulaba a don Luis Felipe Domínguez para la gubernatura y el rojo a don Carlos Greene. «En tales condiciones los dos candidatos y sus planillas de diputados y presidentes municipales iniciaron una lucha que no fue de adversarios políticos sino de enemigos personales, una lucha a muerte. Las reuniones de un partido eran atacadas por el otro a golpes, pedradas, balazos etc.».
Las elecciones se llevaron a cabo y la planilla roja, con don Carlos Greene a la cabeza, resultó vencedora. Pero Domínguez desconociendo el triunfo de Greene se declaró en rebeldía. El 6 de agosto de 1918 Greene dejó temporalmente el gobierno para ir a la ciudad de México a entrevistarse con el presidente y defender la legalidad de su gobierno. En su lugar quedó Tomás
Garrido Canabal quien, durante el interinato, tuvo que hacer frente a los ataques dominguistas. Cuando don Carlos Greene logró entrevistarse con Carranza y éste reconoció la legalidad de su gobierno, Garrido Canabal ya había logrado vencer a los rebeldes. Greene volvió a su puesto el 31 de diciembre de 1919 y con ello quedó concluido en Tabasco el agitado capítulo de la Revolución y comenzó uno nuevo; la época del garridismo.
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